Como toda cirugía, la de columna conlleva riesgos: infección, sangrado, lesión nerviosa, trombosis, problemas con la anestesia y, en casos de fusión, que el hueso no suelde correctamente. Sin embargo, con la tecnología moderna —neuromonitoreo intraoperatorio, fluoroscopía en tiempo real, técnicas mínimamente invasivas y endoscópicas— la tasa de complicaciones serias ha disminuido de manera significativa en las últimas dos décadas.
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