El menisco es una membrana (fibrocartílago), con aspecto de media luna menguante, que se encuentra entre los huesos y la articulación de la rodilla, específicamente unidos a la tibia, haciendo enlace con el fémur. Cada rodilla cuenta con dos meniscos, el menisco medial y el menisco lateral.
El menisco cumple el rol de amortiguar los huesos y las articulaciones, logrando así su adaptación. El menisco reparte las fuerzas del movimiento de las rodillas.
Las lesiones asociadas a los meniscos, en este caso el Menisco Rasgado, tienden a ser las más comunes.
Los deportistas son más propenso a sufrir un desgarre de los meniscos de las rodillas, precisamente por la cantidad de movimiento al que se exponen. Sin embargo no son lesiones solo vistas en ellos, puesto que a medida que pasan los años, se van adelgazando los cartílagos y por ende más débiles.
En el caso de escuchar un “pop” en tareas cotidianas y simples como levantarse o caminar, y acto seguido observa que se le hincha la rodilla, lo más probable es que tengo un Menisco Rasgado.
Causas del Menisco Rasgado
Traumatismo directo o indirecto.
Desgaste producto de la involución corporal.
Malas posturas que desencadenen un mal funcionamiento de la rodilla.
Síntomas del Menisco Rasgado
Crujido al momento de la lesión.
Dolor fuerte acompañado de inflamación de la rodilla.
Rigidez o de la rodilla al intentar realizar ciertos movimientos y caminar.
Debilidad al intentar ponerse de pie, tanto así que tenga la sensación de que pudiera caerse.
Diagnóstico de Menisco Rasgado
La resonancia magnética es lo más practicado para hacer un buen diagnóstico, puesto que genera una imagen exacta y precisa de los tejidos de la rodilla. En cambio la radiografía no funciona en este caso, pero si se realiza, ayudará a descartar otro tipo de causas del dolor.
La artroscopia examina dentro de la rodilla a través de este instrumento que es insertado mediante una cortadura próxima a la rodilla.
Tratamiento de Menisco Rasgado
Es necesario darle descanso a la rodilla afectada. Para ello se debe prevenir actividades en las que se pueda agrandar el problema. Caminar es una de las actividades que no debería realizarse, y si es el caso, pues debe hacerse uso de muletas; esto puede ayudar a que cicatrice la lesión.
Las compresas de hielo ayudan a disminuir tanto el dolor como la inflamación. Se recomienda colocar el hielo unas 5 veces al día durante 16 minutos, teniendo la rodilla prominente.
Hacer uso de analgésicos que coadyuven al dolor intenso.
La fisioterapia es necesaria para hacer fuerte los músculos que están alrededor de la rodilla, manteniéndola así sostenida, y lo que le da firmeza.
La cirugía se requiere cuando el caso es aún más grave.
Traumatólogo y Ortopedista en Guadalajara con más de 10 años de práctica, especializado en cirugía artroscópica de hombro, reconstrucción articular de rodilla y cadera, y cirugía de columna de mínima invasión. Certificado por CONACEM, con formación en México, Alemania, España y Argentina.