La palabra espondilosis viene del griego spondylos (vértebra) y –osis (proceso degenerativo). Los médicos la usamos para hablar del envejecimiento de la columna en su conjunto: los discos intervertebrales pierden agua y se aplanan, las vértebras desarrollan pequeñas protuberancias óseas en sus bordes llamadas osteofitos, y los ligamentos que sostienen la columna se engruesan y endurecen con el tiempo.
Dato clave: la espondilosis por sí misma no siempre duele. Más del 80 por ciento de las personas mayores de 55 años tienen algún grado de espondilosis visible en la radiografía pero muchas no tienen síntomas. El problema aparece cuando esos cambios comprimen nervios o inflaman las articulaciones.
📖 Cuaderno Médico — Columna Joven vs Espondilosis
¿Y la artritis de columna?
La artritis de columna —también llamada osteoartrosis vertebral o artropatía facetaria— es el desgaste específico del cartílago que cubre las articulaciones facetarias. Estas son las pequeñas articulaciones que hay entre cada par de vértebras en la parte posterior de la columna. Cuando el cartílago se desgasta, el hueso roza con el hueso generando inflamación, dolor y rigidez.
📌 La diferencia clave en una sola frase Espondilosis es el término paraguas que incluye todo el desgaste de la columna. Artritis de columna es el desgaste específico de las articulaciones facetarias. Toda artritis de columna es parte de la espondilosis, pero no toda espondilosis implica artritis activa.
¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?
Dolor cervical o lumbar que empeora por la mañana y mejora al moverse un poco
Rigidez matutina que dura entre 15 y 30 minutos
Dolor que empeora al extender la columna (echar la espalda hacia atrás)
Crujidos o chasquidos al mover el cuello o la espalda
En casos avanzados: dolor irradiado a brazos o piernas por compresión nerviosa
80%
de personas mayores de 55 años tienen espondilosis visible sin síntomas
30 años
edad aproximada de inicio del desgaste discal silencioso
Controlable
con ejercicio, fisioterapia y antiinflamatorios en brotes
¿Tiene tratamiento?
No tiene cura en el sentido de revertir el desgaste, pero sí tiene un manejo muy efectivo. El ejercicio regular de fortalecimiento, mantener un peso saludable, la fisioterapia y, en los brotes de dolor más intensos, los antiinflamatorios o las infiltraciones en las articulaciones facetarias son las herramientas principales. La cirugía es excepcional y se reserva para los casos con compresión nerviosa importante.
✅ ¿Se puede distinguir de la artritis reumatoide? Sí. La artritis reumatoide es autoinmune y afecta principalmente manos, muñecas y pies. La osteoartrosis de columna es degenerativa —por desgaste mecánico—. El análisis de sangre y la historia clínica las diferencian con claridad.
📚 Referencias Bibliográficas
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Swezey, R. L. (1994). Chronic neck pain. Rheumatic Disease Clinics of North America, 22(3), 411–437.
Traumatólogo y Ortopedista en Guadalajara con más de 10 años de práctica, especializado en cirugía artroscópica de hombro, reconstrucción articular de rodilla y cadera, y cirugía de columna de mínima invasión. Certificado por CONACEM, con formación en México, Alemania, España y Argentina.