
Una caída en casa puede cambiar la rutina de toda una familia. Quien ayer caminaba al mercado hoy necesita ayuda para incorporarse. En las personas mayores, las fracturas del extremo superior del fémur, conocidas como fracturas de cadera, requieren atención urgente y acompañamiento durante la recuperación. [4]
¿Qué tan frecuentes son?
Su frecuencia aumenta con la edad, especialmente cuando existe osteoporosis. Para dimensionar el problema, un estudio estadounidense registró 290,130 hospitalizaciones por fractura de cadera en personas de 65 años o más durante 2019; aproximadamente el 88% estuvo relacionado con caídas. Las tasas fueron mayores a partir de los 85 años. Estas cifras corresponden a Estados Unidos, no a México ni a todas las fracturas del fémur.
La fragilidad del hueso permite que una caída desde la propia altura cause una lesión importante. Por eso, un tropiezo aparentemente menor merece atención si después aparece dolor o dificultad para caminar. [1], [2]
El impacto va más allá del hueso
Además del dolor, la persona puede perder fuerza, movilidad y confianza. Permanecer inmóvil favorece complicaciones como coágulos, lesiones por presión y deterioro físico. También pueden aparecer confusión durante la hospitalización y miedo a volver a caer. En pacientes vulnerables, estas fracturas se asocian con mayor riesgo de muerte.
Recuperarse puede tomar meses y algunas personas no recuperan su independencia previa. Volver a vestirse, bañarse o caminar hasta la cocina se convierte en una meta que requiere paciencia y apoyo. [2], [3], [4]
Lo que también vive la familia
En casa surgen preguntas difíciles: ¿quién acompañará a las consultas?, ¿cómo se pagará la rehabilitación?, ¿podrá quedarse solo? Es frecuente reorganizar horarios, reducir jornadas laborales o contratar cuidados. A los gastos de cirugía, medicamentos y traslados se suman adaptaciones del hogar y tiempo de cuidado no remunerado.
El costo social incluye aislamiento, dependencia y desgaste del cuidador. Para el sistema de salud implica ambulancias, camas hospitalarias, quirófanos, rehabilitación y, en ocasiones, reingresos o cuidados prolongados. No existe una cifra única: el gasto depende del tratamiento, las complicaciones y los servicios disponibles. [2], [4]
¿Por qué importa tratarla pronto?
La atención oportuna comienza con diagnóstico, alivio del dolor y evaluación médica. La mayoría de las fracturas de cadera requiere cirugía, mediante fijación del hueso o una prótesis, según la lesión y las condiciones del paciente. NICE recomienda operar el día del ingreso o al siguiente, corrigiendo con rapidez los problemas médicos que puedan retrasar la intervención.
La cirugía forma parte de un cuidado integral. La movilización supervisada suele comenzar al día siguiente, si no hay contraindicaciones. Coordinar traumatología, geriatría, enfermería y rehabilitación favorece la recuperación y ayuda a reducir complicaciones y dependencia. También es necesario atender la osteoporosis y prevenir nuevas caídas. [3], [4], [5], [6]
Imágenes radiográficas del fémur



Acompañar también es parte del tratamiento
Escuchar sus preocupaciones, acordar metas realistas y apoyar a quien cuida hace más llevadero el proceso. Si después de una caída hay dolor intenso en cadera o incapacidad para apoyar la pierna, solicita atención de urgencia y evita forzar la marcha. Actuar pronto ofrece mejores oportunidades de volver a la vida cotidiana. [4]


